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esde que se decretara el estado de alarma hace ya dos meses, mucho se ha escrito sobre las donaciones y aportaciones de las grandes empresas españolas para combatir la emergencia sanitaria generada por el Covid-19.

A estas alturas, poco queda ya por decir sobre ellas. A pesar de esto, me gustaría aprovechar este espacio para expresar mi más sincero agradecimiento a todas las compañías que, durante esta crisis, han dado un paso al frente para ayudar a enfermos, sanitarios y la sociedad española en general.

Gracias, de corazón, a todas las empresas que durante este tiempo han demostrado que no solamente son grandes por su tamaño.

Tengo en mente sus nombres y me seguiré acordando de ellas cuando todo esto acabe. Cada vez que tenga que tomar una decisión de compra, pensaré en aquellas marcas para las que el compromiso social no es solamente un eslogan de marketing.

Sin embargo, ahora que todos confiamos en que la vuelta a la normalidad esté más cerca, me gustaría reivindicar el papel de todas aquellas empresas más pequeñas que, a pesar de haber sido de gran ayuda contra la pandemia, no han ocupado grandes titulares.

La solidaridad de pymes y pequeños empresarios

Una vez realizado el justo reconocimiento hacia las grandes corporaciones, en este artículo me voy a centrar en las pequeñas y medianas empresas que también merecen agradecimiento y admiración.

Y es que cuando tienes muchos menos recursos económicos, personal y cobertura en los medios de comunicación resulta más sencillo quedarse paralizado que actuar.

Por eso, desde este blog me gustaría realizar un pequeño homenaje a todas las empresas solidarias que ni son tan conocidas ni abren los informativos de televisión.

En definitiva, expreso mi agradecimiento a los empresarios más pequeños que han tenido el coraje de sobreponerse a la incertidumbre, que han reinventado su actividad para dar respuesta a las necesidades de la sociedad y que han destinado generosamente parte de sus recursos a minimizar la tragedia sanitaria.

La crisis del coronavirus nos ha dejado grandes alianzas para recordar: las de competidores unidos para ayudar a enfermos y sanitarios.

Food4Heroes: los competidores se unen por los sanitarios

Cuando todo esto acabe, me acordaré de que el viernes 13 de marzo -un día antes de que se decretara el estado de alarma- la cadena de restauración Grosso Napoletano tuvo la idea de enviar pizzas gratuitas a los sanitarios que estaban trabajando en los hospitales madrileños.

Su iniciativa se hizo viral y fruto de ella nació Food4Heroes, un proyecto al que se incorporaron otras marcas hosteleras como Tierra Burrito, Manolo Bakes, Honest Greens, Tasty Poke Bar, Malvón, Brunch Club Café, The Food Circle, La Miguiña, Bizzo Pizza o Pic & Nic.

Food4Heroes podría ser una de las iniciativas más simbólicas de todas las que han tenido lugar durante la pandemia.

Y es que, a pesar de que muchos de los restaurantes que están incluidos en ella son competidores directos, tuvieron la humildad de unirse para llevar comida al colectivo más admirado de esta crisis: el de los sanitarios.

Por ello, me seguiré acordando de todos los establecimientos mencionados cuando todo esto acabe. Algunos son parte del confinamiento y a otros les debo una visita una vez que abran.

También hay varios que ya formaban parte de mi vida antes del coronavirus, por lo que también continuaré siendo su clienta después.

Donaciones a los hospitales por coronavirus

Grupo Arzábal y su alianza con José Andrés

Pero la lista de restaurantes a los que debemos un reconocimiento no acaba aquí. Y es que la ONG World Central Kitchen, fundada por el chef español José Andrés, desembarcó en nuestro país a comienzos de abril.

Su objetivo era tejer alianzas con las cocinas de distintos restaurantes para elaborar y servir comida a los hogares más afectados por el coronavirus.

Y, como no podía ser de otra manera, pronto encontró a su primer partner: el grupo de restauración Arzábal.

Sin embargo, a lo largo de estas semanas fueron aportando sus cocinas otros restaurantes como DSTage, El Qüenco de Pepa o  la empresa de catering Medems.

Auara: la empresa social que lleva agua a los hospitales

Cuando tenga varias marcas de agua entre las que elegir, me acordaré de un nombre que me resultaba familiar desde hacía tiempo, pero del que sabía pocos detalles: Auara.

Auara es una empresa social que en la primera semana del estado de alarma donó casi 70.000 botellas de agua a hospitales de todo el país.

Ante la necesidad creciente de agua embotellada para minimizar el riesgo de contagio, la empresa lanzó una campaña de crowdfunding con un objetivo de recaudación 100.000 euros.

De esta manera, cada euro donado serviría para llevar cinco litros de agua a los centros sanitarios.

Gracias a la solidaridad y generosidad de miles de donantes, su campaña fue un éxito y Auara consiguió entregar un millón de botellas de agua entre los hospitales de toda España.

Hospital de Ifema: equipado gracias a donaciones

Si ha habido un símbolo de la lucha de nuestro país contra el coronavirus ese ha sido, posiblemente, el hospital de campaña de Ifema, en Madrid.

Cuando todo esto acabe me seguiré acordando de que fue construido a contrarreloj en menos de 48 horas por cientos de operarios y miembros de la Unidad Militar de Emergencia (UME).

Y de que, posteriormente, fue dotado, en gran medida, mediante las donaciones privadas de decenas de empresas.

Además de los nombres de grandes corporaciones, tengo en mente otros como los de Gallina Blanca, Kaiku, Aperitivos Medina, Actiu, Manterol, Bioenergy Dreams, Colchón Comodón o Jabones Pardo.

Estas marcas, así como otras muchas, contribuyeron a que llegaran al hospital toneladas de comida, camas, colchones, almohadas, mantas, edredones, mesas, sillas, mamparas separadoras o productos de higiene y desinfección.

Lavado de manos contra el coronavirus

Diseñadores de moda que cosen mascarillas

Tras verse obligadas a suspender su actividad de producción habitual, numerosas marcas del sector textil reabrieron sus talleres para comenzar a coser mascarillas.

La empresa Sontara Asturias, especializada en la fabricación de balletas y toallitas, colaboró con el Ministerio de Sanidad con el objetivo de producir material homologado y donarlo para la confección de mascarillas.

Una vez fabricado, numerosos diseñadores acudieron a su llamada y pusieron sus talleres a disposición de este fin solidario.

Entre las firmas de moda que participaron en la iniciativa se encuentran Dolores Cortés, Magrit, Ulises Mérida, Maya Hansen o Extreme Collection.

Pero, además de estas conocidas marcas de moda, han sido más las empresas que comenzaron a producir mascarillas tras decretarse el estado de alarma en nuestro país.

Entre ellas destacan, por ejemplo, Fama -compañía murciana especializada en la fabricación de sofás– y For Shoes -negocio de calzado originario del municipio alicantino de San Vicente del Raspeig-.

Soluciones para empresas: Guudjob y Sapiens

Pero la crisis del coronavirus no solamente ha traído consigo una inmensa ola de solidaridad de las empresas hacia los sanitarios o los enfermos.

Y es que hay marcas que han puesto sus servicios a disposición de los ciudadanos o de, incluso, otras compañías.

Por ejemplo, la plataforma Guudjob, especializada en la mejora de la experiencia de empleado, anunció en el mes de abril que iba a ofrecer su tecnología de manera gratuita durante dos meses.

Por su parte, la startup Zapiens, una plataforma B2B para gestionar la información y el conocimiento dentro las empresas, puso en marcha la iniciativa Emergencia Coronavirus.

El 13 de marzo, un día antes de decretarse el estado de alarma, Zapiens abrió su app móvil a todas las personas y organizaciones con el objetivo de recoger y ofrecer información contrastada acerca del coronavirus.

Además, impulsaron grupos de voluntarios expertos en Salud, Educación, Empresa y Medio Ambiente para que los usuarios pudieran consultar sus dudas.

Hasta aquí mi pequeño homenaje a todas las empresas que han sido capaces de aportar esperanza en los momentos más duros de la crisis sanitaria a sabiendas de que se enfrentaban a un futuro incierto.

Siento haberme dejado a muchas. Afortunadamente, son tantas las marcas que han contribuido que resulta casi imposible nombrarlas a todas.

Y, como no podía ser de otra manera, aprovecho este espacio para hacer extensible el agradecimiento a los llamados trabajadores esenciales que han tenido que anteponer los intereses de la sociedad a los propios.

A todos los héroes que aplaudimos a las 8 de la tarde y, en general, a cada persona que contribuye a hacer más llevadera nuestra nueva y extraña rutina: GRACIAS.

Espero que nada de lo que he escrito se me olvide cuando todo esto acabe.

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